Relatidos: la voz del pasado al rescate del futuro
Sometidos a un implacable vaciamiento, los pueblos de la España más remota y rural precisan de una app como Relatidos. En ella, son los habitantes los que cuentan al visitante los secretos del lugar. Escuchar, además, trae premio.
En su ensayo La España Vacía (Turner, 2016), Sergio del Molino describió el paisaje en regresión del campo español, sometido al imperio de las ciudades y a una lenta pero inexorable derrota demográfica. Un problema adicional, a menudo ignorado, tiene que ver con la memoria perdida de esos lugares. Si los mayores mueren y los jóvenes se van, nadie queda para contar lo que ocurrió en aquella plaza o en los soportales de esta iglesia. Este agujero es la razón por la que surge Relatidos.
Ana Rodríguez nació en Barcelona, estudió Bellas Artes en Granada y vivió en Polonia, pero sus raíces siempre estuvieron en Cabra del Santo Cristo, un pueblo de 1.650 habitantes ubicado en las estribaciones de Sierra Mágina (Jaén). Aunque ha trabajado en diferentes agencias de diseño gráfico y se ha formado como directora de arte, tiene entre ceja y ceja la meta de devolver desde su startup parte del brillo perdido a las zonas rurales del país.
Relatidos es una de las empresas acogidas al programa de Misión en Jaén, orientado al gaming y los contenidos digitales. “La gamificación de nuestra app siempre nos había rondado la cabeza, pero carecíamos de los conocimientos y recursos para darle forma a esa idea”, explica Rodríguez. “Acceder a este centro y contar con la experiencia no sólo del director [Daniel Burgos], sino de otros emprendedores con perfiles muy variopintos (programadores, diseñadores, artistas gráficos, expertos en sonido), supone un punto de inflexión”.
Relatidos había dado ya sus primeros pasos gracias a la iniciativa X Explorer del Banco Santander y fue capaz de reunir 3.000 euros gracias al crowdfunding. La propuesta de valor sigue vigente: “Nuestra startup invita a visitar esos pueblos en franco retroceso demográfico para recorrerlos mediante las historias de los propios habitantes, dando valor a esa riqueza cultural y a esa cultura popular, generando un archivo de historias para los ayuntamientos y brindando a esos lugares con menos recursos turísticos una narrativa más atractiva”. De momento, la app cubre cuatro pueblos de la provincia de Jaén y dos más en el Principado de Asturias, pero la gamificación está llamada a jugar un papel crucial en la expansión.
Se trata de seducir al turista con recompensas. Si, por ejemplo, escucha cinco testimonios sobre el terreno, la aplicación le desbloqueará un descuento en un comercio o restaurante previamente asociado a Relatidos. Esos negocios contarán con una placa identificativa a la entrada y un código QR que habilita el premio.
Cinco personas forman el equipo de Relatidos. Se desplazan al pueblo en cuestión y graban a sus protagonistas para producir después píldoras de audio nunca superiores a los tres minutos. En este scouting no hay exclusiones, aunque “obviamente suele ser la gente más mayor la que habla”. Esa memoria viva es de una riqueza tan sorprendente -apunta Ana Rodríguez- que cabe la posibilidad de que en una misma calle dos ancianas diferentes cuenten una historia completamente distinta en relación a la misma época o al mismo suceso. “Unos hablan desde una perspectiva más académica y otros desde el ángulo del campo y la cosecha. Cuando más mayores son las personas, más valor encierran sus palabras, pero también es interesante abrirse a los jóvenes que pese a todo sí se quedan y van perdiendo la tradición de la gastronomía, las matanzas y otras costumbres”.
Las tramas insertadas en Relatidos pueden escucharse también desde casa. No es, sin embargo, la vocación de la empresa. “El plan es conectar al visitante con el habitante y eso en gran parte se consigue con la gamificación y las recompensas. Hay diferentes temáticas, incluidas las historias de fantasmas, muy abundantes en los pueblos, y el contenido, además de alojarse en la app, puede utilizarse en otros formatos en Instagram, YouTube y otras plataformas”. Lo que plantea la emprendedora andaluza es contracultural: convertir al turista contemporáneo, ávido de reels y fotos en lugares emblemáticos, en atento observador y contertulio del oriundo. “Los pueblos a los que vamos tienen algo más allá de lo fotografiable o hermoso. Apelamos a un público con una sensibilidad más aguda hacia la curiosidad, hacia ese patrimonio invisible. La app quiere colocar en el mismo plano a ese tipo de viajero y al habitante deseoso de recibirlo e ilustrarlo”.
Conforme Relatidos gane masa crítica, virará hacia un planteamiento freemium donde viajeros y negocios locales puedan obtener un extra a cambio de una suscripción. Además, subraya la fundadora de la startup, tarde o temprano se abrirá el melón de la inversión “para crecer más rápido”.
Ana Rodríguez predica con el ejemplo. Reside en Cabra del Santo Cristo, un lugar donde se siente “tranquila y arropada”. “He vivido la dualidad de la ciudad y el pueblo y entiendo que haya gente que aquí eche de menos determinadas cosas. Pero el éxito no está en las ciudades, donde me siento extrañamente sola. Hay que revalorizar lo artesanal, la manera antigua de trabajar la cosecha, y para eso necesitamos que a los pueblos vuelva gente, mucha, mucha gente”.