El corazón artesanal de Zenberry, el estudio andaluz de videojuegos que pasa de la IA
La startup trabaja en su segundo lanzamiento, Echoes of Nara, que recurrirá a Kickstarter y ya interesa a un publisher chino.
Hablar de videojuegos significa adentrarse en una industria que, sin cambiar demasiado, ha cambiado una barbaridad. De aquellos tiempos de los 8 bits, los estudios con presupuestos comedidos y los gráficos pixelados (La Abadía del Crimen, Gauntlet, los primeros Super Mario) se ha pasado a la hegemonía de compañías con una inmensa capacidad de inversión, por ejemplo Rockstar Games, Electronic Arts o Activision; sin que ello impida que en paralelo se haya desplegado una constelación de títulos indie que rememoran los buenos viejos tiempos y una estética donde el arte pesa más que el músculo.
Precisamente, el proyecto coral de Misión tiende un puente en su centro jiennense de gaming y contenidos digitales a esos equipos de valerosos creadores dispuestos a hacerse un hueco en ese vasto mercado dominado por multinacionales como Sony, Microsoft y Nintendo y animado por el proyecto más heterodoxo de la estadounidense Valve, promotora de la plataforma Steam. Es ahí, en un centro que ha insuflado nuevos aires a la ciudad y la ha situado en el mapa del emprendimiento, donde borbotea Zenberry, una escuadra fundada por Juan Luis Sánchez, Gabriel Garrido y Alejandro Ortiz, compuesta hoy por nueve miembros, con un título -Pi.Exe- publicado en 2022 para Nintendo Switch y Steam y con otro horneandose estos meses (Echoes of Nara).
A Sánchez, responsable del apartado artístico de Zenberry, se le nota satisfecho cuando habla del centro, un lugar “muy bien montado” a nivel de infraestructuras, “donde surgen colaboraciones con otras startups” y cuyo valor nuclear, aparte de las clases maestras que se imparten cada semana para abordar aspectos más generalistas, reside en las 16 mentorías a la carta “con un elenco de profesionales a los que recurres en función de lo que necesitas”. Si, como es el caso, Zenberry apuntala su estrategia para lanzar una campaña de crowdfunding en Kickstarter, “ningún perfil encaja mejor que el de Nacho Requena”.
Para cincelar Echoes of Nara, la aproximación de Zenberry es artesanal. Nada de apalancarse en la IA; todo se fía a una laboriosa preproducción donde se deciden elementos como la paleta de colores y la estética del juego, si será en dos o tres dimensiones, a qué género pertenecerá (plataformas, aventuras, puzzle) o cuál será la mecánica de movimientos y acciones del personaje principal. Una vez enraizadas las bases, la producción se trabaja en Unity con un equipo adaptado al encargo y la narrativa confluye con la dinámica elegida. “Si la historia se despliega en un circo, es absurdo que haya una fase en las pirámides de Egipto”, ilustra Sánchez.
Con 34 años a sus espaldas, el creador andaluz creció jugando con un MS-DOS, uno de los primeros sistemas operativos de la historia a escala doméstica. “Entonces había juegos cuya propuesta gráfica apenas eran unos puntos, pero a la vez eran difíciles y eso a nadie le suponía un problema. Ahora ocurre al revés: debes tener cuidado porque la gente quiere juegos fáciles para superarlos enseguida y pasar al siguiente. Nosotros pensamos que una parte elemental de un videojuego es el desafío que entraña. Si suavizas demasiado ese desafío, el conjunto pierde su gracia”.
Publicar no es sencillo. La competencia es salvaje y el segmento indie está muy atomizado, luego se hace imprescindible dominar el marketing y captar la atención de la abigarrada audiencia que conforman las redes sociales. “Si nadie te ve, es como si no existieras. Hay oportunidades para los grupos pequeños, pero tienen que saber llegar y destacar, qué producto tienen y hacia dónde se dirigen. No puedes improvisar una estrategia. Y necesitas muchos contactos”. Una de las teclas que Zenberry ha tocado conecta directamente con una distribuidora china (publisher en el argot del sector). “Estamos adaptado Echoes of Nara a ese público y el rol de la distribuidora es clave, porque hay países y áreas (también Hong Kong o Macao) donde el acceso es imposible sin un socio local”, explica Sánchez.
Con Pi.Exe ya amortizado a nivel de ingresos, el termómetro apunta al futuro rendimiento de Echoes of Nara, un título que combina 3D, aventura, plataformas y puzzle e introduce al jugador en las pesadillas y el subconsciente de distintos personajes durmientes. “Se puede vivir de esto, pero has de ser muy estricto con el cronograma. Cuando desarrollas un juego indie nadie te garantiza nada, así que conviene ser rápido. Es lo opuesto a un triple A (las producciones más faraónicas de los estudios estrella), donde pese al tiempo y el capital invertido, la jugada puede salir bien si las ventas acompañan”.
Juan Luis Sánchez todavía se divierte con Pokemon, League of Legends, Digimon Story: Time Stranger o Hollow Knight, aunque las referencias de Zenberry a la hora de moldear su próxima obra son más bien Crash Bandicoot, Mario Odyssey y The Legend of Zelda: a Link Between Worlds. “No sé si los videojuegos de ahora son mejores que los de antes. En realidad, las mecánicas siguen siendo muy parecidas, pero hay generaciones de jugadores que ya no quieren ver ni en pintura esos gráficos de otras épocas”. Conviene aguardar al lanzamiento de Echoes of Nara para ver dónde se sitúa entonces el jugón contemporáneo.