Panssari, la startup cántabra cuya tecnología habría dado un vuelco a The Wire
Alojada en el centro algecireño de Misión, la empresa dispone de una plataforma modular propulsada por la IA para radiografiar cada metro cuadrado del puerto, evitar intrusiones y aliviar los embudos.
Pocas series retratan con tanta precisión como The Wire (David Simon, 2002-2008) las complejidades de una zona portuaria, sus ángulos muertos, el peligro que encierra su infraestructura y la necesidad de controlar el entorno. Parece como si los fundadores de Panssari, Helena Calva (COO) y César de la Torre (CTO), se hubiesen inspirado en la trama desplegada en el puerto de Baltimore (EEUU) para urdir una solución frente a algunos de los desafíos ficcionados en una de las obras más aclamadas de la historia de la televisión.
Panssari es una palabra finlandesa que no responde a un guiño a las películas de Aki Kaurismaki, sino al efectismo de una buena narrativa, que siempre arranca con un nombre pegadizo. En castellano, la traducción es escudo porque los emprendedores cántabros buscaban ese significado de defensa, de bastión, a la vez que recurrían a un vocablo aceptablemente universal y sonoro. La startup está alojada en el centro que Misión y la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras han promovido en la zona, se integra en el módulo de aceleración y comercializa una plataforma de inteligencia artificial que se alimenta de cuatro subsistemas.
El primero es el control de accesos geolocalizado. Se basa en tecnología 4G y puede colocarse en puertas, vallas, paredes o muros, permitiendo la activación a través del móvil o con un lector de documentos. Además, el personal se coloca un chaleco para matchear ese rastro, de modo que en todo momento se conozca el paradero de cada profesional. El segundo eslabón es el módulo de visión artificial, que puede aprovechar las cámaras del puerto y combinarlas con la instalación de otras. Después está una alarma multisensórica (16 sensores) que puede implantarse en zonas angostas y que, gracias a la IA, detecta la presencia de individuos basándose en parámetros como el calor, el sonido e incluso las pulsaciones y apoyándose asimismo en la visión artificial. Por último, en fase de registro de patente (entre 6 y 12 meses de espera) se halla “una raíz de antenas” capaz de etiquetar todos los objetos que se encuentren en un perímetro de 500 por 500 metros. Esta es una solución sin parangón en el mercado que dará a Panssari una enorme ventaja competitiva en hasta 172 países.
Esta plataforma de uso dual de IA, explica Calva, toma cuerpo peldaño a peldaño en Santander. El uso dual implica que caben tanto los clientes civiles como militares. En la capital cántabra se había destapado un problema de polizones en el puerto, normalmente ciudadanos de Europa del Este deseosos de colarse en los ferries que navegan hacia Reino Unido, hoy un país ajeno a la UE. Si el origen fueron los controles de acceso en ese recinto del norte peninsular, ahora la herramienta se expande para desvelar en general la presencia de personas no autorizadas en áreas sensibles o peligrosas. De hecho, se desarrolla actualmente una prueba piloto en una de las centrales hidroeléctricas de Endesa para evitar que los trabajadores entren en las instalaciones donde se alojan las turbinas cuando están funcionando. En Algeciras, paralelamente, la propuesta sobre la mesa se basa en optimizar el tránsito de vehículos en el puerto, anticipándose al embudo, habilitando vías alternativas de acceso y optimizando el consumo energético.
“A nivel administrativo, los puertos son espacios muy complejos con numerosos departamentos que a veces funcionan como islas. A nivel de infraestructuras, el escenario cambia radicalmente en función de la actividad: no es lo mismo un área de contenedores que otra de graneles o de líquidos. Nuestra solución estaba inicialmente pensada para cada autoridad portuaria, pero interesa igualmente a navieras y empresas concesionarias. La ventaja es que comercializamos una plataforma modular, adaptable a las necesidades de cada cliente y basada en un modelo de suscripción anual (para pequeñas industrias) o a largo plazo (periodos de cinco años) donde ya se incluye todo el coste del servicio”, describe De la Torre.
Las pequeñas industrias a las que se refiere el CTO son, por ejemplo, fábricas de matricerías donde conviene detectar en tiempo real si hay intrusos que podrían vulnerar el secreto de las piezas que se producen para un tercero. Panssai también contempla su desembarco en el sector militar, pues su tecnología es especialmente apta para zonas de conflicto y bases de operaciones.