El campo supera la fase de la inocencia y se adentra al fin en la era de la IA y la robótica
Una de las metas más sagradas de Misión Andalucía siempre ha sido la internacionalización del ecosistema. Los cuatro centros adscritos al proyecto juegan esa baza desde el principio: ayudar, sí; conectar, también; mentorizar, por supuesto. Pero las startups que atraviesan todo el alambique han de hacerlo dotadas de una mentalidad que va más allá de atrapar a los primeros clientes. Hay que lanzarse a la órbita de los mercados europeos, iberoamericanos y, por qué no, estadounidenses.