Un robot para alejar al operario de esa nube tóxica que es la fumigación
Plutón, alumni Misión del vertical agrotech, prepara la quinta versión de una máquina que cumple diversas funciones (sensórica, carga de cultivos) y aspira a ser autónoma
Paco Cantón remite directamente a la figura del inventor. Una mente inquieta es una mente en constante movimiento, característica que explica que el almeriense, además de profesor de FP en una escuela agraria y experto en maquinaria, haya creado su propio robot, al que también ha construido una casa con forma de startup llamada Plutón. Se trata de unas de las empresas de joven ADN y recorrido instaladas en el centro que Misión Andalucía dedica a agrotech en El Ejido.
El robot de Plutón va ya por la cuarta versión pese a que Cantón se prometió “no pasar de la tercera”. Durante el recorrido evolutivo de la máquina se ha virado de un ensamblaje manual (casi artesanal) a fabricar el aparato bajo un estándar mucho más industrializado. Este androide, pensado para los cientos de miles de invernaderos almerienses y andaluces, cumple varias funciones. La primera es la fumigación, “un trabajo que no deja de ser repetitivo y que hoy corre a cargo de un operario que queda sometido a productos tóxicos”. Este robot es teledirigido y permite a la persona separarse de esa nube venenosa que se aplica al cultivo.
Funciona asimismo la máquina ideada y perfeccionada por Cantón como mula de carga, ahorrando al humano la dura labor de empujar carretillas que pueden pesar hasta 60 kilos. La tercera vertiente del aparato es su capacidad de incorporar sensores. “La agricultura de Almería -reflexiona el emprendedor- está muy profesionalizada y tecnificada, no es la repetición de una actividad siempre en las mismas fechas. Aquí se mide y se actúa, pero si dispones de una máquina que toma referencias de temperatura, humedad y valores agronómicos en una variedad de puntos, la visión siempre será mucho más completa”.
Otras compañías del vertical ofrecen soluciones parcialmente similares. Una de ellas es Grodi, que fue capaz de cerrar una ronda de inversión de 2,5 millones de euros el pasado febrero y que también ha pasado por el centro Misión Agrotech. En su caso, se trata de comercializar robots que se desplazan a través de unos raíles instalados en el invernadero y toman imágenes con cámaras de visión artificial para adoptar decisiones estratégicas respecto al cultivo. “Además, hay propuestas de robótica donde el operario se sube a la máquina, por lo que sigue expuesto a la fumigación, y también existen startups especializadas en sensórica, “pero ninguna solución lo abarca todo y eso es lo que hace Plutón, aunque la fumigación siga siendo la columna vertebral”.
Que el robot vaya por su cuarta iteración y que Cantón se hubiese jurado no enredarse más no significa que no haya una quinta versión en camino. La meta que se fija la empresa consiste en preparar la transición del aparato teledirigido al aparato autónomo, es decir, habilitando la posibilidad de que se mueva por el invernadero sin intervención humana aunque bajo su supervisión. “En un mundo ideal encontraré el capital adecuado para financiar estas funcionalidades, pondré el robot a disposición de varias explotaciones agrícolas que hagan de early adopters y empezaré a hacer ruido”. El agricultor perfecto para los robots de Plutón vendría a administrar entre tres y cinco hectáreas, superficie para la que bastaría comprar una unidad, cuyo importe oscila (dependiendo de lo equipada que venga) entre 15.000 y 30.000 euros.
Recuerda Cantón que Plutón es anterior a su faceta como docente. Si el primer robot nace hace un lustro, las clases las imparte desde hace tres. Sin embargo, su proyecto paralelo sí “deriva al 100%” de su faceta como profesor. La empresa se llama xAgro y ya factura a distintos clientes. Se parte aquí de un principio de sentido común incluso para el más diletante. “En clase explico que es obligatorio medir los parámetros de cualquier cultivo, pero si tienes sólo un sensor debes elegir muy bien dónde lo pones. Lo que planteamos es colocar entre cuatro y cinco puntos de medición como recolectores de datos para lograr una visión completa de la explotación. Y esto beneficia también a Plutón y los robots”, más sabios que antes gracias a este abanico de datos.
Siempre resulta edificante acudir al retrato de ese motor de la economía almeriense que es la agricultura. El pincel se le presta a Paco Cantón para que plasme su opinión y lo hace con cuatro reflexiones. La primera es la digitalización: “Las generaciones actuales entienden internet y las nuevas tecnologías. El cambio de chip es notable respecto a los usos de hace 15 o 20 años”. La segunda son “las circunstancias”: con independencia de la edad, “el agricultor se adapta al tablero, a la plaga imprevista, a los cambios en el marco regulatorio”. La tercera es el espacio: “Cuando al agricultor de invernadero le iba bien, pensaba de inmediato en ampliar su explotación, pero ya no hay suelo donde expandirse, así que se pasa a otra ambición, la de incorporar sistemas que permitan producir más con la misma tierra”. Y la cuarta se refiere al agua. “Somos exquisitos en su uso, pero el subsuelo está contaminado y el único remedio son las desaladoras. Eso es lo que nos va a salvar por nuestra proximidad al mar, aunque el método de producción sea tan caro”.