La voz del campo dice la verdad: la unión hace la fuerza, tecnología mediante
Misión celebra en El Ejido Agrotalks, un evento donde confluyen startups, agricultores e instituciones alrededor de un objetivo: tecnificar los cultivos con ambición y coherencia
Robando algo de inspiración de Pony Bravo, aquel grupo sevillano que hace década y media causó furor entre los círculos más underground de España, podría afirmarse que la voz del campo dice la verdad, idea que vertebra el evento Misión Agrotalks que se celebra el 21 de mayo en El Ejido, Almería. Desde hace más de un año, el centro de emprendimiento digital creado en dicha localidad cruza las necesidades de los agricultores en un área con muchísimo recorrido, la innovación que ponen sobre la mesa las startups y las instituciones públicas y privadas dispuestas a vertebrar y generar oportunidades.
En este paisaje cambiante pueden clavarse varias picas. Tal vez la más importante pase por comprender al fin que el agricultor lo que quiere es aligerar cargas burocráticas, producir más con el mismo terreno, preservar siempre la rentabilidad y, por lo tanto, recurrir a tecnologías que refuercen esas líneas maestras. Es lo que las escuelas de negocio llaman desde hace décadas product market fit. Un emprendedor que no capte el concepto está perdido y quizás por eso mismo empresas como Grodi Tech se han hecho un hueco en el mercado, levantando incluso una ronda de 2,5 millones desde el corazón de Misión Andalucía.
La propuesta de valor de Grodi consiste en un sistema de monitorización de cultivos de invernadero basado en drones. No se trata de dispositivos de libre vuelo, sino que los aparatos se fijan a unos raíles, van equipados con cámaras de visión artificial y son capaces de identificar la presencia de plagas, el momento óptimo de recogida del fruto y la producción estimada. Pero, más allá de la tecnología incorporada, lo relevante es que esta startup andaluza adapta su infraestructura a cada cliente y casi a cada invernadero. Es la ventaja de pisar el terreno y conocer la realidad circundante.
Otro buen referente del proceso que arranca con una lectura de la situación y sugiere una solución posterior es Forest +. Daniel Miguel Díaz capitanea una iniciativa que procura suavizar el enorme reto de los acuíferos, agotados por años de un uso excesivo y contaminados con los nitratos utilizados en las explotaciones. Díaz cuenta con el aval del Ayuntamiento de El Ejido para repoblar con 50 cipreses de Cartagena una hectárea que servirá de muestra para probar algo que la ciencia ya sostiene: que el regreso de los árboles a su hábitat regenera los acuíferos del lugar. Traducción: un agricultor dependerá menos de las desaladoras y podrá recurrir de nuevo a una fuente natural para nutrir sus cultivos.
A nadie le gusta sentir que le han vendido una moto. La voz del campo exige una validación y unos números. Dicho de otro modo: si el agricultor comprueba que la herramienta que le ofrecen es eficaz, le ahorra costes y le permite ser más competitivo, entonces la comprará. Bien lo sabe Paco Cantón, impulsor de las startups Plutón y xAgro, la primera basada en robots dedicados principalmente a tareas de fumigación (una labor ardua que expone al trabajador a productos tóxicos); la segunda a la sensórica y a la recopilación exhaustiva de los datos que depara una explotación. Ambas han tenido buena acogida en Almería porque abordan algunos de los puntos débiles de la agroindustria.
Tampoco es menor la cuestión del relevo generacional. Fran Antequera, director del centro Misión Agrotech, resume así la meta perseguida: “Necesitamos que el agro vuelva a ser un proyecto de vida atractivo. No queremos que los jóvenes vean el campo como un lugar de sacrificio extremo y escasa recompensa. Queremos verlo como lo que realmente es: una industria tecnológica de primer nivel donde se puede emprender, vivir bien y liderar la sostenibilidad de Europa. Pero, para que un joven se quede, el campo tiene que ser moderno. Y ahí es donde entra en juego la adopción tecnológica. No por moda, sino por supervivencia y dignidad laboral”.
Cantón también sabe del fenómeno, pero se muestra más optimista cuando asegura que “las generaciones actuales entienden y abrazan las nuevas tecnologías” en lo que constituye un cambio de mentalidad muy grande respecto a la filosofía imperante hace 20 años. El campo, añade, es la columna vertebral de la economía almeriense y una forma “más que solvente” de ganarse la vida, aunque la actividad se somete, como tantas otras, a los retos del cambio climático y las fuerzas regulatorias. Estas últimas propiciarán, según Daniel Miguel Díaz, una capa adicional de transformación, ya que la mayoría de cooperativas agrarias quedarán obligadas por tamaño y facturación a elaborar informes sobre su huella de carbono. “En el campo andaluz aún no hay tanto conocimiento alrededor de la sostenibilidad”, dice.
Desde Grodi, Ana María Molina (CEO) complementa la visión de sus colegas con la siguiente reflexión: “Hasta ahora, cada agricultor operaba desde su islita, pero para responder a la cantidad de producción que necesitamos, la cooperación es imprescindible, como la innovación conjunta. Las startups tenemos anotado en nuestro libro que se apueste por nosotros, por la savia nueva y las soluciones innovadoras. Ya estamos viendo un cambio de chip en el agricultor, pero tienes que hablarle de cosas con las que se identifique. Al final la competencia no debería ser entre vecinos, sino a nivel internacional”.