Texto - Publicado hace 9 días

Unidos por el running y el sueño de la educación total: así nació, creció y se multiplicó Smartick

Los fundadores de la edtech andaluza creada en 2009 son Daniel González de Vega (Málaga) y Javier Arroyo (Huelva). Además de socios, les conecta una amistad forjada años atrás y a prueba de bombas. 

admin
Publicado hace 9 días

La vida profesional no siempre es maravillosa, y menos en el mundo de la consultoría, donde suele haber poca poesía. De Accenture procedían Daniel González de VegaJavier Arroyo, cofundadores de la edtech Smartick, y ahí, en la tundra siberiana de los números y las auditorías, se forjaron las bases de una futura alianza emprendedora y, más relevante aún, de una profunda amistad. 

González de Vega es de Málaga y Arroyo procede de Huelva. Ambos viven en Madrid, como tantos otros andaluces, aunque en su caso la cosa tenía sentido: querían ser un referente de la educación digital y lo han logrado paso a paso y sin levantar capital riesgo desde el ecosistema más relevante del país junto a Barcelona. Antes de debutar en el mercado indonesio, Smartick facturaba unos 11 millones de euros anuales y prestaba servicio a más de 47.000 estudiantes de cuatro a 14 años en cuatro disciplinas: matemáticas, cogollo de la propuesta, lecturaprogramaciónpensamiento crítico. Desde el debut en el cuarto país más poblado del planeta (junio de 2025), 1.600 niños más se han sumado a esta plataforma con los contenidos adaptados a su lengua natal, que se suma así a las anteriormente operativas (español, inglés y portugués). 

Durante el tiempo compartido en Accenture, malagueño y onubense quedan unidos por el hilo del running. Ambos corrían maratones y juntos trotaron por algunas de las pistas urbanas de Madrid. Después de un tiempo, los dos abandonaron la multinacional: Javier para enrolarse en la empresa de patrocinios deportivos fundada por el ex atleta británico Sebastian Coe; Daniel con rumbo a Dubai para trabajar en su fondo soberano. Inquieto por naturaleza, este último zanjó su aventura en Oriente Medio y regresó a Málaga, donde entró en contacto con algunas de las pequeñas consultoras que por entonces digitalizaban el corpus pedagógico de firmas jurídicas como la prestigiosa Aranzadi

Seguía viva la conexión con Madrid y en una de sus subidas en tren, González de Vega coincidió con unos familiares y observó cómo sus sobrinos rellenaban unos cuadernos de kumon, el método japonés con 60 años de existencia para adiestrar a los chavales en las matemáticas. Los seguidores de esta escuela son legión a escala mundial y al ya casi emprendedor se le encendió la bombilla: ¿Cómo era posible que nadie hubiese caído en la posibilidad de inspirarse en esa sabiduría para llevar a la pantalla una propuesta similar? En este punto kilométrico de la historia brotan dos de las semillas plantadas en el pasado: por un lado, la camaradería con Arroyo, que decide sumarse al proyecto; por otro, el know how de esas consultoras pequeñitas que digitalizaban las librerías de diversos jugadores del sector educativo. Smartick surge en 2009 gracias a este triple sortilegio del tren, el running y los escribanos del online. Hoy da empleo a más de cien personas. 

Los primeros fichajes fueron los de J. Daniel López (CTO) y Patricia Gutiérrez del Álamo, encargada de moldear el programa de matemáticas. El ADN andaluz se conserva gracias a la pequeña oficina malagueña desde la que operan Berta González de Vega (hermana de Daniel y CMO) y Hiwet Costa (coordinadora del equipo de necesidades educativas especiales y experta en discalculia, trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico que dificulta la comprensión y manipulación de números); más Soraya Bordoy (responsable del programa de lectura), que vive en Puerto Real (Cádiz). Más rotundo aún es este otro tipo de andalucismo: la sede fiscal de la scaleup no está en Madrid sino en Málaga. 

Si Daniel se encarga del desarrollo de producto, Javier asume el rol más comercial. Después de tantos años de convivencia, siguen conservando una enorme sintonía y hacen planes más allá de la oficina. La aventura más idealista y compleja asumida hasta la fecha por Smartick es Monk, un test adaptativo para evaluar varias veces al año el nivel en mates y lectura de los alumnos de cualquier colegio y en cualquier comunidad. Esta herramienta es fruto de un esfuerzo sostenido durante cinco años junto a diversas universidades y a 77.000 estudiantes. Esta es una aportación fundamental de Daniel, pero Javier también ha jugado un papel crítico últimamente. Como emprendedor de la red de Endeavor, viajó a un taller organizado en Harvard y allí conoció a Achmad Zacky, prominente figura indonesia que creó uno de los primeros unicornios del país, Bukalapak, un e-commerce con bastantes peculiaridades comparado con el funcionamiento típico de Amazon. Fue Pablo Isla quien convenció a Arroyo de que para internacionalizarse a lo grande, Smartick necesitaba socios locales. La compañía resultante de la alianza con Zacky pertenece a medias a la edtech andaluza.

A González de Vega y Arroyo no les mueve el negocio por el negocio. Tienen una visión muy cargada de idealismo: quieren poner la tecnología al servicio del progreso y no hay base más amplia para lograrlo que la educación. Las pantallas, advierten, no valen para todo, pero sabiamente dosificadas permiten a cualquier estudiante mejorar su empeño y no atascarse en asignaturas y habilidades con las que quizás pueda forjarse un porvenir tras unos años de esfuerzo. Smartick responde a ese ambicioso planteamiento. 


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