Joaquín Cuenca, uno de los rostros del Mount Rushmore en la Andalucía tecnológica
Pocos emprendedores presentan una trayectoria tan sólida como la del CEO de Freepik, capaz de convertir a una startup especializada en recursos gráficos en un claro aspirante a unicornio desde el pujante enclave de Málaga.
Dos figuras de la Málaga joven ayudaron a forjar la narrativa de la ciudad como punto de ebullición del emprendimiento tecnológico. Aunque la capital de la Costa del Sol no se sitúa, en números absolutos, entre los cinco ecosistemas más relevantes de España (esas posiciones corresponden a Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao y San Sebastián, según El Referente), gracias a ejemplos como los de Joaquín Cuenca (Cox, Alicante, 1976) y Bernardo Quintero (Vélez-Málaga, 1973), colosos como Google, Vodafone y Oracle fijaron allí la atención, el Ayuntamiento redobló su apuesta por la innovación y surgieron algunas startups nutridas con talento local. Una de ellas es Freepik, convertida hoy en un jugador de primer orden en la industria de los recursos gráficos, volcada con la inteligencia artificial tras la adquisición de la murciana Magnific AI durante la primavera de 2024 y aspirante razonable a unicornio si se tiene en cuenta que el fondo sueco EQT se hizo con el 52% de la compañía en 2020 a cambio de 250 millones de euros.
A Cuenca hay que atribuirle el mérito de una trayectoria forjada a golpe de brillantez y esfuerzo. Con conocimientos sólidos en matemáticas, física e informática, pasó un tiempo en París, donde desarrolló la web de anuncios clasificados Loquo, firma adquirida por eBay en 2005. El amor le condujo después a Málaga, donde establecería su base de operaciones. Allá se moldeó su primer gran éxito, Panoramio, un servicio para geolocalizar y compartir fotos que despertaría el interés de Google igual que ocurrió con VirusTotal, la empresa de Bernardo Quintero. Ambas serían compradas por la big tech californiana. Estampar en el currículo semejante sello de calidad cambiaría las cosas para siempre. Era 2007 y apenas quedaban tres años para que naciese Freepik.
El valor de mercado de Freepik nadie lo sabe con exactitud, pero una reconstrucción de su árbol genealógico desliza pistas suficientes como para hacerse una idea de su dimensión. Del grupo forman parte, además de la citada Magnific, marcas como Flaticon (iconos y stickers), Slidesgo (plantillas de presentaciones), Wepik (editor de diseño online) y Videvo (plataforma de vídeos de stock, motion graphics y audio libre para creadores de contenido). La ambición de Cuenca y su equipo también se deja ver en el historial de adquisiciones de terceras compañías, entre ellas Iconfinder, EyeEm y Original Mockups. Lejos de dormirse en los laureles tras el hito de Panoramio, Cuenca siempre se ha arremangado, siempre ha querido más. Se estima que en 2024 Freepik rondó los 100 millones de facturación. Ninguna startup andaluza se acerca a esos números.
También responde Joaquín Cuenca a la figura del emprendedor en serie. Su impronta se deja ver, como cofundador, en BeSoccer (Resultados de Fútbol), comprada finalmente por los checos de Livesport en noviembre de 2024, y en proyectos menos conocidos y anteriores a Freepik como PressPeople (plataforma pensada para conectar a fotógrafos y medios de comunicación), Empirical Evidence (vehículo legal y empresarial para desarrollar proyectos digitales) y Thumbr.io (generador automático de miniaturas de imágenes).
Si algo ha caracterizado por defecto al Cuenca personaje público es su discurso directo, sin florituras ni falsa diplomacia. Defensor lógico de Málaga como ecosistema, recuerda que falta faena por hacer y que Andalucía todavía arrastra el déficit del venture capital, aportado normalmente por gestoras de fondos ubicadas en Madrid, Barcelona o el extranjero. En distintos momentos de su carrera también ha procurado rebajar la carga mítica que suele endosarse al emprendedor. En su propio caso, fue un cúmulo de circunstancias y no un interés innato lo que le empujó a crear empresas. Una vez se calza las botas y se adentra en el barro, el CEO de Freepik tiene claro que sólo se sobrevive con tenacidad y arrojo. Este no es un mundo para espíritus sumergidos en la duda.
Hace alrededor de un año Cuenca se trasladó con su familia a Londres. No es un viaje de ida sin regreso, sino más bien una aventura complementaria para empaparse de otro idioma y otra cultura. Entre otras cosas, los anglosajones saben bien lo que significa una apuesta audaz. Por eso hablan de venture capital donde los españoles optan por un término más conservador (capital riesgo). La distancia que media entre la capital de Inglaterra y la ciudad andaluza no supone ningún impedimento en la era de la hiperconexión: el CEO sigue siendo el CEO y Freepik sigue creciendo.
En los últimos tiempos, sobre todo tras hacerse con Magnific, Cuenca ha redirigido los esfuerzos de la scaleup hacia la inteligencia artificial sin descuidar ningún frente. Aquí su posicionamiento es cristalino: frente a las advertencias de los más pesimistas, que observan en la IA una amenaza sin precedentes para los fundamentos de la humanidad, el emprendedor alicantino se refiere al pincel que el artista (o el programador) utiliza para hacer mejor su trabajo y dar rienda suelta a su creatividad. Joaquín Cuenca no cree en una sociedad ociosa ni desempleada, sino en una especie de superhéroe universal en cuya capa pueden leerse las siglas de moda.