Un mar de innovación en torno al Puerto de Algeciras
Misión aborda desde este centro de emprendimiento y transformación digital las soluciones más rompedoras de logística marítima y portuaria.
Misión es una iniciativa promovida por la Junta de Andalucía y varios socios locales para impulsar una ambiciosa estrategia de transformación y emprendimiento digital en la comunidad. El proyecto se articula en torno a cuatro centros de innovación y uno de ellos se ubica en las instalaciones de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras.
Aunque estos centros se hallan todavía en una fase muy incipiente, la hoja de ruta está bien definida: en Algeciras se alojarán startups y emprendedores con ideas de negocio que aborden el desafío de la logística marítima y portuaria, un vertical donde entran en juego herramientas transversales como la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IoT), la nube y la tecnología blockchain.
Armado con un presupuesto de tres millones de euros, el Centro Misión Logística Portuaria de Algeciras pivota, como sus equivalentes en El Ejido, Jaén y Alhaurín de la Torre, alrededor de varios ejes: por un lado, la confluencia de diversos actores, incluyendo administraciones públicas, corporaciones de gran tamaño, pymes y universidades. Por otra parte, la combinación de aceleración y micro-consultoría (pensada para resolver retos más concretos); la facilitación del acceso a la inversión a través de business angels, family offices y gestoras de venture capital; y la conexión con actores clave del ecosistema. Además, cada centro dispone de herramientas e infraestructuras de última generación y de espacios de exhibición donde probar y mostrar los productos ideados.
El propósito del centro localizado en Algeciras y de Misión en general consiste en tirar a la vez de dos hilos: el del emprendimiento digital, capaz de aportar soluciones disruptivas inalcanzables para la pequeña y mediana empresa o extraordinariamente lentas en el caso de la gran corporación, y el del tejido productivo andaluz, sometido, como cualquier otra economía, a los rigores de una competencia feroz y a la necesidad de adaptarse al molde de la innovación.
Si se escarba un poco en las necesidades de la logística marítima y portuaria, se identifican rápidamente cinco tendencias. La integración de sensores IoT en buques y puertos permite el monitoreo en tiempo real de parámetros como ubicación, temperatura y estado de la carga. Esta información, procesada mediante big data, permite perfilar rutas con más detalle, mejorar la eficiencia operativa y orquestar un mantenimiento predictivo de las flotas, reduciendo costes y periodos de inactividad. Junto a esa capa operan la IA y el machine learning, instrumentos que optimizan la toma de decisiones e incluso pueden vaticinar crisis o bloqueos logísticos como el que paralizó al planeta con la pandemia de 2020.
La tercera pieza al alza es el blockchain, que garantiza registros inmutables de las transacciones y movimientos de carga, aumentando la transparencia y reduciendo el riesgo de fraude. Esta tecnología facilita la gestión documental y mejora la confianza entre las partes involucradas en la cadena de suministro.
En juego entran también la robótica y la automatización de tareas, cruciales en los trabajos portuarios de carga y descarga. Igual que sucede en la carretera con el vehículo autoconducido, los players marítimos contemplan ya la opción de los barcos autónomos, una alternativa para reducir cargas laborales y mejorar la seguridad.
No menos importante es el quinto elemento, vinculado al mandato de la sostenibilidad y la descarbonización. Tanto el hidrógeno verde como el gas natural licuado ganan protagonismo como nuevos combustibles más respetuosos con el medio ambiente. Asimismo, se implementan poco a poco sistemas de suministro eléctrico en muelles para que los buques apaguen sus motores durante las escalas, con la consiguiente disminución de las emisiones contaminantes.