Doobl: acabar de un plumazo (gracias a la IA) con el incordio del aparcamiento
Un algoritmo propio predice en tiempo real en qué calles aparcar, qué parking elegir o dónde recargar el vehículo eléctrico. La startup cuenta ya con 4.500 usuarios entre Málaga y Mallorca
No hace falta estrujarse las meninges para saber que uno de los mayores incordios de la ciudad contemporánea consiste en la desventura de la búsqueda de aparcamiento. Pese a esa estupenda narrativa que habla de urbes inteligentes e hiperconectadas, con flotas de coches autónomos y electrificados, la realidad es todavía demasiado prosaica y el vecino aún recurre al vehículo para solventar algunas de sus tareas cotidianas, presumiendo a la vez, si puede, de la última berlina adquirida. El resultado es la colonización absoluta del espacio público por enjambres y ejércitos de vehículos de todos los tamaños, colores y edades.
Doobl nace en 2025 fruto de la típica sobremesa entre amigos. Los comensales conocían el problema en carne propia (“¿por qué nadie te quita esos 15 o 20 minutos de búsqueda de parking a diario”?) y también sabían que las soluciones existentes eran parciales. Google Maps y Waze, por citar dos de los principales navegadores, te llevan de un punto A a un punto B despreocupándose de casi todo lo demás. ElParking o EasyPark, más de nicho, sólo ofertan plazas en espacios privados.
En su primera iteración, explican Jaume García y Anaïs Sage, integrantes del proyecto, la startup especializada en movilidad inteligente se sustentaba en el peer to peer, conectando a quien dejaba libre una plaza con quien andaba a la caza de otra. Hubo que pivotar, señala García, porque “para que ese esquema funcione es necesaria mucha masa crítica y además desde el principio”. Con la segunda iteración, la aplicación se vuelve más transversal: ahora permite obtener en tiempo real opciones de aparcamiento público, privado y en la calle, localiza cargadores eléctricos e indica dónde están los huecos reservados a minusválidos.

La funcionalidad estrella se articula gracias a un algoritmo propio que calcula la probabilidad de aparcar en la calle. En el mapa desplegado en el teléfono, el usuario observará calles de diferentes colores en función de lo factible que sea la misión. El verde es el color de la esperanza, el rojo el del olvido. Para monetizar, Doobl cobra una comisión cuando se aparca en un parking privado. Lo bueno es que quien recurre a la app permite a la empresa mejorar su modelo de “probabilidad en la calle” y esto se traduce en nuevas líneas de negocio B2B y B2G, pues el dato es oro en esta sociedad digital y los rectores y operadores urbanos quieren información fiable sobre movilidad.
García y Sage apuntan en una dirección más: la movilidad autónoma, “una solución que siempre será compatible con la movilidad tal y como la entendemos en la actualidad, pues existen áreas urbanas tan complejas y congestionadas que se hace difícil imaginar a un robotaxi pasando por ahí. De cualquier modo, el problema será el mismo: esa flota tiene que aparcar en alguna parte”.
De momento, la app de Doobl se ha probado en Málaga y Mallorca, las localidades donde se asienta el equipo, con unos 4.500 usuarios registrados y la intención de escalar al resto de España próximamente. Se plantea asimismo levantar una ronda de inversión a finales de este año o comienzos de 2027. Ya se sabe cuál es la ventaja del software: sus necesidades de capital nada tienen que ver con los requerimientos de una compañía industrial, así que Sage y García se muestran confiados en cerrar la operación.
Respecto a la experiencia en Misión, Sage se pronuncia en buenos términos: “Empezamos el pasado junio y destacaría sobre todo la red de contactos del centro [ubicado en Alhaurín de la Torre y centrado en smart mobility]. Además, los expertos y mentores nos han abierto los ojos en diversas etapas y nos han permitido comprender mejor ciertas cosas”.