Texto - Publicado hace 11 días

DMG: por qué los contenidos de calidad tienen una oportunidad frente a la infoxicación

David Martínez cumplimenta los seis meses de itinerario en Misión con una propuesta de consultora apalancada en la IA para compensar los desafíos del solopreneur

Fede Durán
Publicado hace 11 días

 

El granadino David Martínez aporta un testimonio más valioso de lo que parece. Es uno de los emprendedores que ya ha completado su itinerario de seis meses en Misión Andalucía, en la vertical de gaming y creación de contenido digital, y ha quedado positivamente marcado por una cascada de mentorías de primer nivel. Martínez, residente en Jaén, se enroló en el centro allí desplegado en torno al gaming y los contenidos digitales y lo hizo con una propuesta, DMG, que todavía no ha echado a andar a escala comercial pero que aborda las narrativas transmedia apalancándose en herramientas como la inteligencia artificial, la realidad aumentada y la realidad virtual. 

 

Algo resuena increíblemente precoz en un solopreneur como Martínez, apenas 23 años, cuando afirma que no tiene prisa por lanzar la empresa y que lo importante es dotarla del armamento necesario para que supere la maldición estadística de la startup, por definición proclive a sucumbir tras apenas 12 meses de funcionamiento. “Aspiro a convertir DMG en una consultora de comunicación capaz de subsistir desde un planteamiento sencillo que a veces pasamos por alto: la calidad de las firmas más potentes del sector (Llorente y Cuenca, Román) es incuestionable, pero las considero muy lejanas a esa realidad local que con frecuencia requiere estar cerca del cliente, no facturar desde Madrid o Barcelona”. 

 

Sin renunciar al poderío intrínseco a las nuevas tecnologías y a esa IA capaz de pescar datos, preparar informes y allanar contextos, advierte Martínez que hoy en día la obsesión por estar presente en todos los canales hace olvidar que lo verdaderamente diferencial es el mensaje. Esa conclusión implica una inversión del orden de trabajo: primero se piensa lo que se quiere contar y después se recurre a la herramienta más adecuada para contarlo. 

 

No hay tantos apasionados de la comunicación sueltos por ahí. Digamos que la faceta más vocacional es el periodismo de medios, desmoronado desde hace años en un sinfín de precariedades y por lo tanto difícil como elección vital. La comunicación, muy ligada (a veces equivocadamente) al marketing, queda como recurso de subsistencia para jóvenes licenciados que no quieren renunciar a su esfuerzo académico, pero el caso de Martínez es digno de mención. Quiere estar donde está y cree en la posibilidad de una tercera vía frente a esas agencias de corte más clásico. “A la comunicación le falla que las empresas y la sociedad no perciben el valor que aporta. Creemos que pensar una campaña es algo subjetivo. Sin embargo, detrás hay muchos datos y rigor, el mismo que en otras industrias con mejor fama. Y el problema es más amplio aún: ese valor no percibido golpea al cine y a los periódicos”. 

 

El otro garbanzo negro es la “infoxicación”, ese empacho de noticias, posts, selfis, titulares y podcasts que convierten al ciudadano contemporáneo en un lector, oyente o espectador superficial, siempre agobiado por el tiempo que no tiene, a menudo incapaz de concentrarse más de cinco minutos seguidos en la misma píldora. “Las agencias y empresas deben ponderar en qué canales hay que estar, porque igual no es obligatorio sumarse a todas las tendencias -reflexiona el fundador de DMG-. Al final, unas y otras agencias se copian, siguen las mismas pautas y terminan olvidando lo que quieren contar”. 

 

Por qué el nicho cuenta

 

“Tenemos que asumir que la comunicación de masas ha desaparecido. Ahora escribes una novela y es muy complicado que se convierta en un best-seller. Si apuestas por la calidad has de asumir que tu público no será tan amplio. Se ve en las series, con un punto algorítmico que cambia personajes y escenarios pero repite guiones una y otra vez. El consumo se dirige a lo superfluo, a ese input de estímulo tan propio de las redes sociales. Pero aquí viene la clave: lo que tiene calidad será valorado por alguien. Dentro del aburrimiento, no pierdes tus gustos y exploras con más tacto hasta dar con lo que destaca. Pasa con la cultura, que obliga a un esfuerzo intelectual y, a la vez, nunca ha sido tan necesaria. En la sociedad de WhatsApp y la velocidad, los medios y las agencias pueden ayudar a rebajar la polarización. Hay que aprender que una noticia no es el titular, sino el cuerpo entero, o que una declaración de un personaje público no son diez segundos de audio”. 

 

Para rematar la faena en DMG, Martínez se refiere a un asunto en boga: los agentes autónomos. Dominarlos convierte a un solo profesional en un manager de equipos digitales. De algún modo, esa ventaja iguala algo las fuerzas en un mercado dominado por los grandes nombres y plantillas de decenas de empleados. “Una campaña consume muchos recursos y es evidente que si estás solo la IA puede jugar un buen papel como apoyo. También se compite desde la cercanía -matiza el emprendedor andaluz-, conociendo el contexto y a la organización. Mi propuesta de valor es mi manera de hacer las cosas, la paciencia, la tranquilidad. Se trata siempre de garantizar un estándar de calidad”, no de lanzarse con precipitación al vacío.